Con la iglesia hemos topado

No entiendo porque la iglesia sigue sin querer adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades de los jóvenes. No podemos vivir anclados en unas costumbres obsoletas. La especie evoluciona, y no solo biológicamente. Las nuevas tecnologías hacen que los hábitos y la manera de vivir el día a día sea distinta. ¿mejor o peor? Dejémoslo en distinta.

La cuestión es que ahora le ha tocado el turno a la Redes Sociales. Rouco Varela en su presentación para ser reelegido presidente de la Conferencia Episcopal Española, dijo que las redes sociales “ofrecen un «estilo de vida “virtual”, vacío paradójicamente de encuentros y de relaciones verdaderamente personales»”.

¿Es el estilo de vida “virtual” el que provoca esa falta de relaciones personales? Sinceramente creo que NO. Desde mi punto de vista el problema radica en que los niños y jóvenes actuales están “idiotizados” por una seguridad parental extrema. Una exclusión intramuros dentro de esas “fantásticas” urbanizaciones privadas con piscina, pista de pádel y seguridad por doquier, donde cualquier visita al “descampado de enfrente, lleno de piedras y cristales”, parece una utopía, más propio de unos tiempos de posguerra. Pero los jóvenes siguen necesitando expandir su red de amistades, conocer a nuevas personas y mantener el contacto con ellos. Eso nunca va a cambiar. Y si tenemos en cuenta que el número de amiguitos de la “urba” es limitado y que todavía no tienen edad para capear solos, la red social parece ser el mejor medio y el más barato para conseguir sus objetivos.

Dicho esto, me gustaría recordarle al señor Rouca Valera el potencial de estos medios. Existen muchas personas, que por circunstancias de la vida, viven ancladas en sus casas sin poder salir. Estas redes les han abierto una nueva vía para seguir en contacto con sus amigos y con el mundo, compartir sus inquietudes y experiencias, y en cierta manera fortalecer esa esperanza de que algún día podrán desvirtualizar esas relaciones.

Esa es la palabra clave: desvirtualizar. Todo el mundo busca una desvirtualización de las relaciones. La Red social es solo el medio. El medio para conocer, conectar, compartir y conseguir que algún día esa relación se convierta en una llamada de teléfono o un café. Miles de compañeros de clase han conseguido verse las caras años después gracias a Facebook. Cientos de nuevos grupos de intereses afines han sido creados, independientemente del lugar donde vivas o procedas. Grupos globales no locales. Vivimos en un mundo que no se limita a la congregación de tu barrio. Hay mucha gente interesante allí fuera y sin están herramientas nada de esto sería posible.

Creo que la iglesia debería defender los beneficios que las nuevas tecnologías e Internet ofrece al mundo. Divulgar sus virtudes y de alguna manera educar para hacer un buen uso de ellas. Lo que nunca debería hacer es criticarlas y descartarlas dentro de sus valores de vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No veo nada malo en el comentario de Rouco Varela. Todo lo contrario... Decir que la Iglesia se ha quedado anclada en el pasado y que no admite las nuevas tecnologías y su innovación, es no conocerla. Cuántos Monasterios, Seminarios, Parroquias y Asociaciones Religiosas se valen de estas redes sociales para eso mismo, darse a conocer, conectar con muchas personas y poder así compartir sus vidas y creencias...
A lo que se refiere el Arzobispo de Madrid, creo, es a esa virtualización de la vida a través de estas redes, a mostrar a tus coetáneos un algo que en realidad no eres, a crear relaciones que en realidad no existen, a dejar a un lado lo que es la amistad de verdad y no la "amistad" de: "no te veo ni te hablo si te veo desde hace años y sin embargo en facebook eres mi amigo". Es a esa hipocresía y relaciones "no reales" a lo que el prelado se refiere...

Al final, como todo, si se usa de una forma óptima tiene mucho beneficio. Ahora bien, admitamos también los fallos, errores y falta a veces de valores que la tecnología también ofrece.

Rafa dijo...

Muchas gracias por el comentario.

Efectivamente la tecnologia ofrece muchos fallos y no deja de ser en algunas ocasiones otra herramienta más para cometer nuevos tipos de delitos. Una nueva via. Porque en la delincuencia tambien hay innovación.

Organismos como el estado, instituciones academicas y la propia iglesia deben ser los canalizadores del buen uso y beneficios de estas nuevas practicas. Pero NUNCA ir en contra de ellas y criticarlas.

Estoy de acuerdo contigo en que la iglesía ha progresado mucho en este sentido. Pero tendria que apostar más en mejorar su imagen publica, en cuanto al uso de estos medios.

Ultimamente en TV, por ejemplo, lo unico que se ve son estas palabras de Rouco y casos como el de "la monja bloguera" que echaron del convento.

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