20 de enero de 2011

Mi empresa controla mi email, ¿es legal?

Legal, con algunos matices, parece que sí que es, y ¿moral? pues dependerá de cada caso, de la persona o de la circunstancia.

Estoy seguro que no es la primera vez, y no será la última, que alguno de vosotros ha debatido este tema en el entorno laboral o con un grupo de amigos. Y tampoco me llevaría una sorpresa si me dijeseis que el resultado del “combate”, empleando términos pugilísticos, siempre es el mismo, es decir, nulo. Una falta de consenso que viene en muchos casos dada por el desconocimiento de la propia ley, o por lo que cada uno piensa sobre la moralidad o el límite de nuestra privacidad cuando hay un medio tecnológico de por medio.

Esto es lo fundamenta el post de hoy, ¿es legal o moral que mi empresa vigile mi actividad profesional a través del control de los medios que utilizo para desempeñarla?

Si echamos un vistazo a un artículo publicado por Alejando Touriño en lainfomacion.com, y que recomiendo leerlo porque es muy bueno, podemos ver que el empresario tiene el derecho “de verificar que los medios propiedad de la empresa que son facilitados al trabajador son efectivamente utilizados en el cumplimiento de la prestación laboral”, aunque por otro lado, el trabajador tiene “el derecho a la intimidad”. Dicho de otra manera, ante un debate partiendo de estas premisas, las 2 partes tendrían razón. Ahora bien, si atendemos a lo expuesto por el Tribunal Supremo: “aunque el trabajador tiene derecho al respeto a su intimidad, no puede imponer ese respeto cuando utiliza un medio proporcionado por la empresa en contra de las instrucciones establecidas por ésta para su uso y al margen de los controles previstos para esa utilización y para garantizar la permanencia del servicio”, podríamos pensar que el derecho de la empresa prevalecería en este caso sobre el del trabajador. Sin embargo, esto no sería del todo cierto porque existen algunos matices. La empresa previamente tiene que establecer “las reglas de uso de los equipos” y lo más importante, haber “informado a los trabajadores de que dicho control va a existir”. Si es así “el control y vigilancia del correo electrónico del trabajador estarían en principio permitidos” sin vulnerar la intimidad del trabajador.

Después de leer lo anteriormente expuesto, seguramente alguno de vosotros seguirá pensado “tienes razón, pero nadie tiene porque cotillear mi correo”. Pongamos otro ejemplo, las empresas de telemarketing. Cada vez que llamas a un teleoperador de cualquier compañía para resolver un problema, todos nos sentimos más tranquilos cuando sale una voz en el teléfono que dice “esta conversación será grabada”. Podemos pensar “como se graba me van a atender mejor”. Pues exactamente ocurre lo mismo con el correo electrónico. Ese control va a permitir que la relación con el cliente sea de mejor calidad.


Por tanto, al igual que los teleoperadores no utilizan esa línea para hablar con sus amigos o familiares porque la conversación es grabada, y utilizan sus teléfonos personales para este fin, los que utilizan el email corporativo deberían hacerlo solo para un uso profesional. Mi consejo es que te crees una cuenta en gmail, Hotmail o cualquier otro cliente de correo y lo utilices para tus temas personales. De esta manera el debate dejaría de existir.

8 de enero de 2011

¿son los twitteros unos ególatras?

Eso parece indicarnos un conjunto de herramientas de twitter (twit-herramientas) que, entre otras cosas, te estimulan para que dejes de seguir a aquellas personas que no te siguen, o te animan a que sigas a tus seguidores. Lo hacen con frases como “Tienes X ególatras entre tus followers” o “Quizá merezca la pena seguirlos, ¡no seas ególatra!”. Pero, ¿realmente lo somos, o por el contrario, twitter es más que un “nido de autoadmiradores”?

En mi opinión, Twitter no fue concebido como un canal de comunicación bidireccional entre contactos, para eso tenemos a otros como por ejemplo Facebook, sino más bien como un espacio de información abierto a ser consumido por quien quiera. Dicho de otra manera, el usuario de Twitter es consumidor de información de aquellos que le cubren sus intereses, ya sean personales o profesionales, y proveedor de aquellos a quien le pueda interesar lo que escribe.

Por este motivo, considero irrelevante el hecho de conocer si sigo a alguien y que esta persona me siga o no me siga. Si no me sigue es porque no aporto lo que el demanda, en cambio, puede que esa persona si me de lo que quiero. Imaginaros que a mí me encantase cocinar y siguiera a alguien que publica periódicamente recetas de cocina, ¿por qué esta persona me iba a seguir si solo hablo de temas de Social Media? Y al revés seria igual, si a mí no me gustase cocinar pero al que publica las recetas le encantase el Social Media y fuese unos de mis “followers”, ¿por qué tendría que seguirle?

Aunque todo el mundo, de una forma u otra y unos más y otros menos, siente alguna veneración por sí mismo, no creo que twitter sea el lugar apropiado para ello. Por tanto, no considero muy oportuno que estas herramientas empleen estos términos.