22 de noviembre de 2011
¿Por qué las compañías telefónicas no nos ayudan a gestionar adecuadamente nuestras llamadas?
Hay momentos en la vida donde las llamadas a tu teléfono se multiplican. Llamadas para darte la enhorabuena por el nacimiento de tu hijo, felicitarte en tu cumpleaños, preguntarte que tal el día de tu boda o simplemente, para ver qué tal te encuentras tras una mala noticia. Llamadas que por falta de tiempo, baterías agotadas, los estados anímicos bajos, o simplemente, menor disposición, normalmente no suelen ser atendidas como a todos nos gustaría.
Llamas y no te lo cogen, te llaman y no puedes cogerlo. La “irritación”, o mejor dicho “frustración”, empieza a florecer en el emisor y en el receptor. Frustración por no ser atendido y frustración por no poder atender. Maldita y bienvenida “frustración”, dirían muchos. Un gran síntoma de ser querido, respectado y, por qué no, admirado.
¿Y por qué os cuento esto? porque este fue el pensamiento que me hizo plantearme escribir este artículo: “¿por qué las compañías telefónicas no nos ayudan a gestionar adecuadamente nuestras llamadas?”. Llamadas que algunas veces no son atendidas porque tienes “otras cosas más importantes que hacer”, como cambiar un pañal o terminar un email dirigido a tu jefe. Pero, ¿y si no es así? ¿y si la llamada es más urgente que lo que estás haciendo?
Esta es la pregunta que me hago, ¿cómo podemos identificar la urgencia de la llamada?. Normalmente nuestras agendas nos dicen quien nos llama, pero no siempre. Llamadas que salen de centralitas de centros de trabajo o llamadas de personas sin registrar. Hazte esta pregunta, ¿cogerías una llamada urgente del banco, un hospital o de la policía? Supongo que sí, pero ¿cómo podrías identificar la procedencia? ¿y el motivo de la misma?
Como este blog habla de innovación, innovemos. Imaginaros que cuando marcamos el número de teléfono, pudiéramos añadir un “aviso” de llamada urgente o muy urgente. O incluso voy más, si es una llamada comercial, que tu teléfono fuese capaz de identificar la intención de la misma. Serían “llamadas a la carta”. Si la pantalla de tu móvil se pusiera roja o muy roja o emitiera un tono especial, cógelo!!!
A lo mejor una solución más simple sería que todos los números de teléfonos se identificarán en origen y no en destino. De esta forma sabríamos quien nos llama sin tener que tenerlo registrado en nuestra agenda. Pero tendríamos el mismo problema anterior. No sabríamos si el banco me llama porque tengo un descubierto o porque me quiere vender un plan de pensiones. La clave siempre estaría en la “urgencia” de la misma y no en la procedencia. No es lo mismo que te llame tu pareja para ver que tal el día y no se lo puedas coger porque estas en una reunión, que te llame para decir que tu casa se está inundando.
Dicen que “hecha la ley, hecha la trampa”, es decir, seguramente muchos se aprovecharían de este “carácter urgente” para que descuelgues la llamada; y es ahí donde tendrían que entrar unas leyes que regulasen este tipo de cosas. Si en cualquier programa de TV aparece la palabra “publicidad” cuando te intentan vender algo, ¿no podría pasar lo mismo en las llamadas telefónicas?
A lo mejor no tiene mucho sentido lo que acabo de escribir, y puede que algunas personas lo consideren innecesario, pero a mi me harían un gran favor. Os lo garantizo!!!
Llamas y no te lo cogen, te llaman y no puedes cogerlo. La “irritación”, o mejor dicho “frustración”, empieza a florecer en el emisor y en el receptor. Frustración por no ser atendido y frustración por no poder atender. Maldita y bienvenida “frustración”, dirían muchos. Un gran síntoma de ser querido, respectado y, por qué no, admirado.
¿Y por qué os cuento esto? porque este fue el pensamiento que me hizo plantearme escribir este artículo: “¿por qué las compañías telefónicas no nos ayudan a gestionar adecuadamente nuestras llamadas?”. Llamadas que algunas veces no son atendidas porque tienes “otras cosas más importantes que hacer”, como cambiar un pañal o terminar un email dirigido a tu jefe. Pero, ¿y si no es así? ¿y si la llamada es más urgente que lo que estás haciendo?
Esta es la pregunta que me hago, ¿cómo podemos identificar la urgencia de la llamada?. Normalmente nuestras agendas nos dicen quien nos llama, pero no siempre. Llamadas que salen de centralitas de centros de trabajo o llamadas de personas sin registrar. Hazte esta pregunta, ¿cogerías una llamada urgente del banco, un hospital o de la policía? Supongo que sí, pero ¿cómo podrías identificar la procedencia? ¿y el motivo de la misma?
Como este blog habla de innovación, innovemos. Imaginaros que cuando marcamos el número de teléfono, pudiéramos añadir un “aviso” de llamada urgente o muy urgente. O incluso voy más, si es una llamada comercial, que tu teléfono fuese capaz de identificar la intención de la misma. Serían “llamadas a la carta”. Si la pantalla de tu móvil se pusiera roja o muy roja o emitiera un tono especial, cógelo!!!
A lo mejor una solución más simple sería que todos los números de teléfonos se identificarán en origen y no en destino. De esta forma sabríamos quien nos llama sin tener que tenerlo registrado en nuestra agenda. Pero tendríamos el mismo problema anterior. No sabríamos si el banco me llama porque tengo un descubierto o porque me quiere vender un plan de pensiones. La clave siempre estaría en la “urgencia” de la misma y no en la procedencia. No es lo mismo que te llame tu pareja para ver que tal el día y no se lo puedas coger porque estas en una reunión, que te llame para decir que tu casa se está inundando.
Dicen que “hecha la ley, hecha la trampa”, es decir, seguramente muchos se aprovecharían de este “carácter urgente” para que descuelgues la llamada; y es ahí donde tendrían que entrar unas leyes que regulasen este tipo de cosas. Si en cualquier programa de TV aparece la palabra “publicidad” cuando te intentan vender algo, ¿no podría pasar lo mismo en las llamadas telefónicas?
A lo mejor no tiene mucho sentido lo que acabo de escribir, y puede que algunas personas lo consideren innecesario, pero a mi me harían un gran favor. Os lo garantizo!!!
18 de noviembre de 2011
¿Usamos bien los medios sociales?
Hace tiempo prometí escribir un post sobre el mal uso que, a mi juicio, algunas empresas y profesionales del sector están realizando de los medios sociales. Y como lo prometido es deuda, os dejo esta pequeña reflexión que creo que a más de uno no le va a dejar indiferente.
En este tiempo de atrás, a mucha gente se le llenaba la boca hablando de la palabra 2.0, incluso algunos se atrevían, y aún se atreven, a impartir conferencias sobre ello. Hablan de la desaparición del concepto 1.0, de la nueva figura del prosumer, de la importancia de la viralidad,… Pero realmente, ¿predican con el ejemplo?
Evidentemente no podemos juzgar a todos por el mismo rasero, ya que hay grandes excepciones, de las que intentaré poner algún ejemplo, pero si es cierto que hay empresas y ciertos “gurús” que presumen de estar haciendo las cosas bien y sinceramente, están muy lejos de la realidad.
Hemos de recordar que el paso del 1.0 al 2.0 supuso una gran revolución. Las personas podían interactuar entre sí y la relación de las empresas con sus clientes se estrechaba radicalmente. Pasábamos de tener exclusivamente páginas Web de promoción a, por ejemplo, páginas o cuentas en Facebook o Twitter donde, además del intercambio de experiencias, opiniones,…, entre usuarios, la empresa podía prestar una atención más personalizada y adaptada al usuario. Pues bien, parece que algunas empresas han olvidado alguno de los conceptos básicos en toda presencia social. Estar en un medio social no solo es promocionar tus servicios y productos. No hay que sustituir la página Web por una página en Facebook y hacer exactamente lo mismo. Además de hacer publicaciones, hay que escuchar a tu cliente, y gestionar las conversaciones. Tienes que participar, conectar, moderar, dinamizar y relacionarte. Si no haces esto, estas “muerto”. Tu presencia social, sería un fracaso y los usuarios te penalizarían. Si no quieres hacerlo o no tienes capacidad, mi consejo es que te retires y vuelvas a tu Web tradicional. Es mejor no estar a estar mal.
Empresas como Puma Time, son un ejemplo de buena gestión. Un simple comentario en Twitter me basto para resolver un problema que tuve con una compra. Eso es 2.0.
Y ahora vamos a lo más divertido: Los “gurus” del Social Media. Personas que presumen de ser prosumers, es decir, consumidores y productores de contenido. Producir producen, tienen que seguir generando seguidores, pero consumir… Son personas “ciegas” que no ven más allá, y no siempre, de las notificaciones personales que llegan a sus readers. Personas, que si escribes en Facebook que regalas 1.000€ a quien te mande un correo, nunca lo harán. ¿por qué? porque nunca lo leerán. ¿Eso es consumir contenido? Ni son prosumers, ni saben gestionar su marca personal. Y aún así...
El ex-alcalde de Getafe, Pedro Castro, es un claro ejemplo de una buena gestión. Y su opositor, y actual alcalde, Juan Soler, de una mala. Un simple comentario en Twitter sobre un problema en el municipio donde mencionaba a los 2, solo Pedro Castro fue capaz de responderme y generar debate. Sobre Juan Soler solo puedo decir que aún sigo esperando respuesta a varías comentarios realizados en la Red sobre su persona. Y ojo, esto no es una crítica a su persona, esto es una crítica al equipo que gestiona su reputación o comunicación online. Y aquí la pregunta del millón, ¿tanto influyen los medios sociales en unas elecciones? A lo mejor no tanto como nos quisieron vender con la elección de Obama, o puede que sí. Lo que está claro es que en este caso, donde la presencia y gestión social realizada por el equipo de Pedro Castro fue infinitamente superior a la de su opositor, no dio los resultados esperados.
Esta pequeña reflexión viene a decir que a esto “o jugamos todos o se rompe la baraja”. Algunos solo compartirán y otros solo consumirán, pero deberían de ser pequeñas excepciones porque sino… Imaginaros que todo el mundo publicará y nadie consumiera, ¿para que servirían estos medios? ¿y si nadie publicara? Solo pido que, al menos, los que se dedican a esto, prediquen con el ejemplo. Y sino, que se dediquen a otra cosa.
Si alguien se ofende por sentirse identificado, le pediría 2 cosas: disculpas y que por favor, cambien su manera actuar en el medio social.
En este tiempo de atrás, a mucha gente se le llenaba la boca hablando de la palabra 2.0, incluso algunos se atrevían, y aún se atreven, a impartir conferencias sobre ello. Hablan de la desaparición del concepto 1.0, de la nueva figura del prosumer, de la importancia de la viralidad,… Pero realmente, ¿predican con el ejemplo?
Evidentemente no podemos juzgar a todos por el mismo rasero, ya que hay grandes excepciones, de las que intentaré poner algún ejemplo, pero si es cierto que hay empresas y ciertos “gurús” que presumen de estar haciendo las cosas bien y sinceramente, están muy lejos de la realidad.
Hemos de recordar que el paso del 1.0 al 2.0 supuso una gran revolución. Las personas podían interactuar entre sí y la relación de las empresas con sus clientes se estrechaba radicalmente. Pasábamos de tener exclusivamente páginas Web de promoción a, por ejemplo, páginas o cuentas en Facebook o Twitter donde, además del intercambio de experiencias, opiniones,…, entre usuarios, la empresa podía prestar una atención más personalizada y adaptada al usuario. Pues bien, parece que algunas empresas han olvidado alguno de los conceptos básicos en toda presencia social. Estar en un medio social no solo es promocionar tus servicios y productos. No hay que sustituir la página Web por una página en Facebook y hacer exactamente lo mismo. Además de hacer publicaciones, hay que escuchar a tu cliente, y gestionar las conversaciones. Tienes que participar, conectar, moderar, dinamizar y relacionarte. Si no haces esto, estas “muerto”. Tu presencia social, sería un fracaso y los usuarios te penalizarían. Si no quieres hacerlo o no tienes capacidad, mi consejo es que te retires y vuelvas a tu Web tradicional. Es mejor no estar a estar mal.
Empresas como Puma Time, son un ejemplo de buena gestión. Un simple comentario en Twitter me basto para resolver un problema que tuve con una compra. Eso es 2.0.
Y ahora vamos a lo más divertido: Los “gurus” del Social Media. Personas que presumen de ser prosumers, es decir, consumidores y productores de contenido. Producir producen, tienen que seguir generando seguidores, pero consumir… Son personas “ciegas” que no ven más allá, y no siempre, de las notificaciones personales que llegan a sus readers. Personas, que si escribes en Facebook que regalas 1.000€ a quien te mande un correo, nunca lo harán. ¿por qué? porque nunca lo leerán. ¿Eso es consumir contenido? Ni son prosumers, ni saben gestionar su marca personal. Y aún así...
El ex-alcalde de Getafe, Pedro Castro, es un claro ejemplo de una buena gestión. Y su opositor, y actual alcalde, Juan Soler, de una mala. Un simple comentario en Twitter sobre un problema en el municipio donde mencionaba a los 2, solo Pedro Castro fue capaz de responderme y generar debate. Sobre Juan Soler solo puedo decir que aún sigo esperando respuesta a varías comentarios realizados en la Red sobre su persona. Y ojo, esto no es una crítica a su persona, esto es una crítica al equipo que gestiona su reputación o comunicación online. Y aquí la pregunta del millón, ¿tanto influyen los medios sociales en unas elecciones? A lo mejor no tanto como nos quisieron vender con la elección de Obama, o puede que sí. Lo que está claro es que en este caso, donde la presencia y gestión social realizada por el equipo de Pedro Castro fue infinitamente superior a la de su opositor, no dio los resultados esperados.
Esta pequeña reflexión viene a decir que a esto “o jugamos todos o se rompe la baraja”. Algunos solo compartirán y otros solo consumirán, pero deberían de ser pequeñas excepciones porque sino… Imaginaros que todo el mundo publicará y nadie consumiera, ¿para que servirían estos medios? ¿y si nadie publicara? Solo pido que, al menos, los que se dedican a esto, prediquen con el ejemplo. Y sino, que se dediquen a otra cosa.
Si alguien se ofende por sentirse identificado, le pediría 2 cosas: disculpas y que por favor, cambien su manera actuar en el medio social.
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